"Yo creo en Dios, pero lo llamo Naturaleza. Frank Lloyd Wright "



Reflexiones de un coche denigrado

Hola, mi nombre es Pequeño Chevrolet y vivo en Madrid. Hace unos meses me he mudado desde las afueras, donde mi dueño me aparcaba cada día en la puerta de sus casa para que reposara tranquilamente hasta una nueva aventura por las deterioradas vías madrileñas, al centro de la capital, bajo los dominios de un gallardo soberano llamado Gallardón

El problema es que mi vida aquí es insoportable. Cada día mi dueño tiene que dar muchas vueltas por el barrio hasta que encuentra un pequeño sitio donde me introduce a duras penas, rozándome y golpeándome contra otros semejantes para poder encajarme. Él me explica que, dado que el cambio de residencia es temporal, no le dan un papelito muy útil que le permititría aparcarme cerca de su casa, en espacios más amplios y seguros, donde yo quiero estar.

En agosto tuve mi primera mala experiencia. Una noche unos tipos malolientes me forzaron la ventana y revolvieron con sus sucias manos todas mis entrañas para llevarse todo lo que encontraron -la colección de cds de mi dueño y un ambientador-. Mi dueño se asustó y me dejó pasar la noche en uno de esos sitios preferentes pintados de verde, pero creo que cuestan 90 € al día, y el pobre sólo se lo puede permitir un par de días al mes.

A finales de agosto me volvió a pasar. Otros tipos malolientes, o los mismos, no sabría decirlo, me volvieron a forzar la ventana y dedicaron parte de la noche a violearme introduciéndome destornilladores por todas las ranuras. No me gustó nada. Al final se llevaron los amados cds que mi dueño había vuelto a grabar, y el ambientador...

Lo único positivo es que cada vez que me pasa esto me toca dormir un par de noches en ese sitio tan caro cerca de casa.

Una noche de septiembre, cuando habíamos olvidado el incidente, de nuevo unos tipos malolientes -juraría que son los mismos, por el olor- intentaron forzar mi ventana, pero como no pudieron la reventaron de tal forma que el cristal más grande que quedó se podría usar de hilo dental. La verdad es que fue muy doloroso, no sé si os ha pasado. El caso es que tras varios intentos fallidos de sacarme las entrañas con objetos punzantes, se llevaron todas las posesiones que mi dueño guardaba en mi interior: un paquete de Camel con un cigarrillo, y un ambientador...

La experiencia fue terrible. Mi dueño me dejo abandonado una semana en un taller sucio donde sólo había dos personas ya que -según escuche- las demás estaban de vacaciones, que también tenían derecho, joder!. Al final me repusieron la luna y la radio, que de tanta penetración había quedado colgando de unos cables.

Mi dueño me castigó por ello. Desde entonces me deja en sitios tan alejados de casa que cada vez que viene a buscarme se sienta unos minutos para recobrar el resuello. Además desde entonces ha prohibido los ambientadores dentro de mí, y empiezo a oler mal, muy mal.

El caso es que cuando los dos estábamos convencidos de que aquí, tan lejos, no llegarían los señores malolientes, anteayer por la noche, mientras dormía, alguien pasó cerca de mí. Algo le debía pasar ya que su reacción al verme no se puede considerar amable... porque no se puede considerar amable darle semejante hostia a mi retrovisor que quedara extirpado desde su mismísima cepa, ¿no?... ¡qué dolor!, no se lo recomiendo a nadie, imagino que es como si a un humano le arrancan una oreja o algo parecido...

Mi dueño ayer hizo inventario: 100 cds, muchos de ellos irremplazables, una radio, un paquete de camel con un cigarro, una luna, un retrovisor, un salpicadero con más muescas que la celda de Edmond Dantés, una semana sin coche, 410 € en alquiler de esos sitios verdes tan exclusivos... y 3 ambientadores... en tres meses.

Ninguno de los dos sabemos si los señores malolientes la han tomado conmigo, o con mi dueño, o si todo ha sido fruto de la casualidad, pero el balance de este verano-otoño ha sido tan dramático que mi dueño ha decidido abandonar los dominios de este avaricioso soberano, que según se comenta parece que se ha apropiado de todas las calles seguras de Madrid con el único fin de sacárles rédito -y yo estoy de acuerdo porque asfaltarlas, lo que se dice asfaltarlas, poco... si acaso agujerearlas-, y volver a la casa de su papá, donde no hay señores malolientes que me agredan y me violeen cada noche.

Espero impaciente el día.

Fdo,

Pequeño Chevrolet

 



Reflexiones de un coche denigrado

Lo único claro es que dado que el olor se ha quedado impregnado por todo mi pequeño, el día que me cruce a uno lo reconozco seguro, ¡y ay de la ducha -de hostias- que le voy a dar...!


Reflexiones de un coche denigrado

Yo soy de la creencia que el ambientador era el irresistible reclamo que atraía a las hordas hediondas (¿tal vez para camuflar su ofensivo olor y emprender hurtos más ambiciosos?), ya que, como venganza de su no reposición, la han emprendido, cual hienas sarnosas, a golpes con el protagonista de esta triste historia en los feudos de Gallardón.

En fin Stevie, bienvenido a casa.