No sé qué me pasa que cada vez que escucho decir a alguien que no come carne se me despierta una vena violenta. Siempre que topo con uno, en especial en las barbacoas y trapatiestas veraniegas, no puedo reprimir el ansia de poner cara de borde y soltarle alguna cretinada del tipo '¿y lo tomates no sufren, o qué?'. Luego se me va pasando y tan sólo necesito hacer bromas de mal gusto durante el resto del tiempo que el indecente no comedor de animales esté a mi lado, además de repasarle por la cara toda suerte de restos de comida animal abandonada en platos y bandejas.
Y luego, si te paras a intentar razonar con ellos unos minutos, dicen cosas como que los animales de los circos y los zoológicos sufren alejados de su hábitat, que existen multitud de alimentos que pueden suplir las aportaciones que la carne supone, hasta que acaban esputando tremendos disparates sobre la fiesta de los toros. No sé qué me pasa pero es como si mi mundo se fuera a derrumbar por culpa de las atrocidades que salen de las bocas de estos nocivos agitadores sociales que aspiran a acabar con ese orden establecido a lo largo de los tiempos a base acervo y tradición.
Qué gradísima estupidez, ¿verdad?. Efectivamente...
Pues éste es el tipo de cosas que con las que tengo que convivir casi a diario, siempre que por un motivo u otro sale a relucir el hecho de que NO COMO CARNE. Hace bastantes años que decidí dejar de comerla. Fue una decisión meditada y justificada y desde el primer momento tuve claro que jamás sería un radical al respecto, hasta el punto de que si me invitan a comer a algún sitio y no hay otra cosa que carne animal me la como, y tan contento. Nunca he despreciado a nadie por comerla y mucho menos he intentado que dejen de hacerlo, es más, cuando tengo invitados les compro carne. Yo simplemente no quiero hacerlo.
Y la cosa se suele poner mucho peor cuando comento que SÍ como peces. Siempre la misma pregunta: '¿Qué pasa?, ¿qué los peces no sufren?'. Y siempre la misma respuesta: 'Pues básicamente podría ser que sí, aunque no se sabe, pero el hecho de que carezcan de inteligencia emocional (símplemente porque carecen de la zona del cerebro responsable de ella, la amígdala) indica que como mínimo no lo interpretan de la misma forma que los humanos, el resto de mamíferos y, en menor medida, aves y reptiles. ¿O tú comes perros y gatos?, pues yo simplemente he ampliado ese límite hasta los peces'. Así de simple.
No como carne, no visto ropa hecha con pieles animales y reniego hasta la cirrosis de cualquier forma de maltrato animal, circos, zoológicos, safary parks y en especial de su paradigma: la 'fiesta' nacional. ¿De verdad es esto una amenaza para alguien o es que casi todo el mundo tiene acciones de mataderos y restaurantes argentinos?.
Y dicho esto me voy a hacer un gazpacho...
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