Ante todo he de decir que no soy ni mucho menos experto en economía, aunque me apasiona la materia. Aún así, después de leer y releer artículos y ensayos de decenas de expertos creo que soy capaz de explicar con palabras sencillas todos esos conceptos que se manejan últimamente para defender o atacar las medidas propuestas por el gobierno, probablemente bajo serias amenazas de los Káiser (o Kaiserin) europeos, y el porqué yo me subo al carro de los que creen que son un absoluto disparate.
Los conceptos básicos que se manejan son 'déficit', que no es otra cosa que la diferencia negativa entre gastos e ingresos del Estado (es decir, 'pérdidas') y 'deuda', que es lo que el Estado debe a Bancos Centrales y otras entidades de las que haya recibido dinero (es decir, 'préstamos').
En el caso de los Estados, unas pérdidas moderadas permiten hacer frente a los intereses de los préstamos y renovarlos periódicamente. Es una situación 'aceptable'.
Por otro lado, cuando las pérdidas del Estado se disparan, se disparan también los intereses por esos préstamos y se complica su renegociación. Cuando un Estado entra en esta espiral va directo a la quiebra si no consigue reducir el déficit. Como en la vida misma...
¿Y cómo se reducen las pérdidas?, llámenme Mr. Obvious, pero: A) Reduciendo los gastos y B) Aumentando los ingresos. ¡Tachán!
La teoría de muchos expertos (en concreto todos menos los neoliberales) es que para reducir las pérdidas de un Estado que aspira a ser un 'Estado de bienestar' es múcho más rentable aumentar los ingresos, aunque sea pidiendo de forma puntual más dinero prestado, que reducir los gastos.
En el caso concreto de España:
A) Recortando los gastos: El Estado sólo puede recortar de las partidas que le atañen, es decir, las de gasto público. Los pros son obvios, se reduce el gasto, pero ¿y los contras?. Si se recorta en pensiones de jubilación, en prestaciones por desempleo, en sueldos y número de funcionarios, etc, y además ya no existe acceso a crédito alguno (ni se invierte en ello), se consigue una bajada importante del poder adquisitivo de la mayoría de los consumidores que, evidentemente, desemboca en una reducción de las ventas en las empresas llevándolas a la misma situación de déficit del Estado, y en última instancia a la quiebra.
Además si se reducen la partidas destinadas a Ayuntamientos y CCAA, todas las empresas depedientes de estos están abocadas a la quiebra. Al final sólo habrá supermercados y venta ambulante.
Por lo tanto, las consecuencias más obvias son que las empresas cierran, el paro aumenta, las hipotecas se ejecutan, etc... Las menos obvias, el Estado recauda cada vez menos de las empresas en concepto de impuestos de sociedades, seguridad social, etc. Menos en concepto de IRPF y seguridad social de trabajadores y autónomos. Y no digamos de parados.... Es decir, reducir el gasto público reduce a la vez los ingresos del Estado.
Fuera de lo meramente económico implica, además, una regresión significativo en materias sociales, sanidad, educación, I+D, obras públicas, etc, es decir, en calidad de vida y en Estado de bienestar.
B) Aumentando ingresos: Las formas de aumentar los ingresos del Estado son innumerables. Se ha hablado de aumentar impuestos a las rentas altas, de recuperar el impuesto de patrimonio, de acabar con sociedades de inversión con beneficios fiscales, como las SICAV, de gravar a los mercados de riesgo, de reflotar la economía sumergida... Se podrían añadir otras menos populares como aumentar moderadamente y de forma temporal los impuestos directos a empresas y trabajadores (lo que significan para unos 10 €, o para otros 100 €, para el Estado supondrían miles de millones para reinvertir), o incluso de alguna utópica como exigir a las entidades financieras el pago del dinero (o de intereses) recibido durante el año 2009 ahora que tienen pingües beneficios, pero al final la más viable y la que más dinero llevaría a las arcas del Estado es la más obvia: Que los más de 4 millones de parados volvieran a cotizar y que las más de 200.000 sociedades cerradas volvieran a pagar sus impuestos.
Según los expertos (en concreto todos menos los neoliberales), la única forma de conseguir esto es aumentando la inversión pública en forma, principalmente, de ayudas directas (sin mediación de bancos) a estas empresas y autónomos para que retomen o inicien una actividad y contraten a futuros consumidores y cotizantes en potencia (en especial a todas aquellas empresas que propongan nuevos modelos productivos). En forma de créditos directos a bajo interés a particulares para que puedan permitirse un consumo razonable. En forma de inversión en administraciones públicas como Fomento (reubicando en obra pública a tantos y tantos parados de este sector, futuros consumidores y cotizantes), Hacienda (para que localice los miles de millones de € defraudados al Estado), Sanidad y Educación (dando trabajo a todos los especialistas en estas materias, futuros consumidores y cotizantes), Ciencia e Innovación (trabajando en I+D de nuevos modelos productivos que vayan progresivamente sustituyendo al difunto ladrillo) y en Ayuntamientos y CCAA (rescatando a miles de empresas que dependen de éstas, y cotizan)...
En resumen, si el Estado invierte más dinero, que obviamente tendría que pedir prestado (sólo hay que ver las deudas de países como Reino Unido, EE.UU o Italia, que alcanzan en algún caso hasta el 110% del PIB) con el fin de reinvertirlo en estas materias, a medio plazo el aumento de los ingresos compensaría con creces el aumento del gasto y la reducción consecuente del déficit público permitiría, además de hacer crecer la economía, seguir emitiendo deuda cada vez en mejores condiciones.
Si esto se combina con una reducción lógica del gasto público (sin que afecte al consumo), como reduciendo temporalmente las partidas de gastos militares o de financiación religiosa, terminando con puestos de las administraciones públicas duplicados o innecesarios, bajando todos esos sueldos públicos disparatados, o paralizando temporalmente esos regalos de dudosas inteciones como los 'cheques-bebé' o los famosos 400 Z's P.L.P (por la patilla), el resultado parece totalmente obvio.
Fuera de lo meramente económico, acabaríamos disfrutando, además, de un país moderno, con una sanidad y una educación saneada, con nuevos modelos de mercado, etc, es decir, un auténtico Estado de bienestar.
Y todo esto sin entrar en políticas de izquierdas de verdad, simplemente con conceptos moderados y perfectamente factibles.
Y en cambio, hijo mío...
[comentarios (0)]
http://www.laislamagica.com/article.php/medidas-anti-deficit-mi-version-hechos