- La duda es una condición tan desagradable como absurda es la certidumbre. Voltaire -



Crónica de una crisis anunciada: 'La paradoja de Doha' (ese dinero no lo vamos a Qatar)


Se oye comentar a las gentes del lugar que hay movimiento en el famosérrimo plan de rescate 'necronómico' del gobierno. El plan en cuestión consiste en:
  1. Prestar el dinero, previamente recaudado a particulares y PYMES, a las entidades financieras para que éstas se lo presten entre ellas, y que cuando esté suficientemente manoseado nos lo presten a los mismos particulares y PYMES a intereses desorbitados.
  2. Entregar a fondo perdido dinero a los ayuntamientos para que estos practiquen su deporte favorito: asignar a dedo concursos de obras públicas para volver a levantar las mismas calles por cuarto año consecutivo.
  3. Ayudar a la industria automovilístiva, principal motor de la economía nacional (¿¿¿ein???)
  4. Finalmente cambiar la forma de contabilizar el número de parados para que parezca que hay menos.
Grandioso plan, vive Dios, aunque a mí me hace cierta gracia, y si alguien tiene tiempo y ganas de leer un paradójico relato financiero ocurrido hace apenas 2 meses, voy a explicar porqué (aparte de por lo obvio):

Una empresa X está pasando un bache económico importante desde hace algún tiempo, aunque sus previsiones sugieren que apretándose mucho el cinturón se puede sobrevivir hasta tiempos mejores.

En el 2007 la empresa se retrasa en el pago de un modelo 110 (IRPF) por razones ajenas a su voluntad, pago que asciende a, por ejemplo, 40.000 €. La empresa paga en cuanto puede el importe de la declaración.

En 2008 la Agencia Tributaria notifica a la empresa que le ha impuesto una sanción de otros 40.000 € por el retraso del año anterior. Los responsables y administradores de la empresa sufren durante una semana diarrea y mareos constantes.

La empresa, por medio de su gestor, recopila toda la documentación necesaria que prueba su dramática situación financiera, y los estractos bancarios en los que se ve que se dispone del dinero justo para pagar las nóminas del mes de, digamos, 50 empleados. Posteriormente se dirige a su entidad bancaria y solicita un aval por el total de la sanción, requisito exigido por la Agencia Tributaria. El banco responde que para otorgar el aval la empresa deberá hacer un depósito por el total. Los responsables y administradores de la empresa no entienden nada, piensan: si tuviéramos dinero para hacer un depósito ¿para qué cojones querríamos un aval?. Su diarrea se complica con almorranas y escozor crónico.

La empresa solicita aún así el fraccionamiento de la deuda y entrega toda la documentación en la que se prueba sobradamente que dispone de dos alternativas: pagar al personal o pagar a la Agencia Tributaria. La Agencia Tributaria no tarda ni 15 días en contestar: NO, tienen 20 días para abonar la sanción. Punto pelota. Los responsables y administradores de la empresa comienzan a sufrir profundos dolores estomacales, los médicos sugieren que puede ser la vesícula, o también el extreñimiento autoinducido para combatir la diarrea, no está seguros. Se prepara una notificación al personal: Este mes no cobramos.

La empresa se ve obligada a abonar la sanción. El personal, icluída la dirección, no cobra, las previsiones de supervivencia extrema se modifican en -40.000 €, se estudia la forma de quebrar con la menor repercusión posible para el personal. Los responsables y administradores comienzan un una terapia por depresión profunda, los terapéutas recomiendan su internamiento inmediato.

La empresa escucha por televisión que el gobierno ha entregado paquetes de ayuda a las entidades financieras. La entidad financiera que denegó el aval a la empresa recibe ingentes cantidades de dinero, entre ello 40.000 € cuyo olor, sabor, y número de serie les resulta familiar.

La empresa escucha por televisión un comunicado del gobierno en el que se asegura que esta inyección económica repercutirá directamente en la financiación a particulares y PYMES, que son el motor de la economía nacional, y que su prioridad es detener urgentemente el crecimiento del número de parados.

La empresa lee en la prensa que el gobierno reduce al mínimo el IRPF que han de pagar accionistas y directivos de entidades bancarias. Los responsables y administradores de la empresa sucumben a varios intentos de suicidio previos a un cuadro esquizofrénico, entre todos redactan 'La Paradoja de Doha - Ese dinero no lo vamos a Qatar'

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Comentarios:


Crónica de una crisis anunciada: 'La paradoja de Doha' (ese dinero no lo vamos a Qatar)

Increíble. Y luego se llevan las manos a la cabeza cuando la gente se cabrea y monta la de San Quintín, la de los Santos Arrabales de París o la de Santa Atenas.


Crónica de una crisis anunciada: 'La paradoja de Doha' (ese dinero no lo vamos a Qatar)

Bueno, aquí tenemos un ano y un tracto digestivo tan dilatado que nos cabe mucha más fule antes de cabrearnos...

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Demasiados años de nocturna romería avalan mi conducta...



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