
En un intento de imitarse a sí mismo, con ese estilo entre el reportaje y la acción que culminó en su película más taquillera, Traffic, el director de la mítica Sexo, mentiras y cintas de vídeo no consigue enganchar en ningún momento con su aspiración de mostrar a la figura del revolucionario como alguien cercano, lejos del mito.
Para todos aquellos -la inmensa mayoría- que conocen la historia del Ché de lejos, sin más datos que los cuatro tópicos universales, se echa de menos un desarrollo más tradicional en el planteamiento de la historia: Una introducción que te sitúe en la época y el lugar, y un desarrollo que vaya creciendo según va tomando importancia el personaje y acercándose el triunfo de la revolución.
En definitiva, no soy cinéfilo ni critico de cine, simplemente voy al cine muchos miércoles a pasar un buen rato antes de piltrarme, y 'Che, el argentino' no cumple ni de lejos estas sencillas espectativas...
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